Los precios globales del petróleo han alcanzado sus niveles más altos en años como efecto combinado del cierre del Estrecho de Ormuz y el bloqueo naval estadounidense, con el Brent disparándose a 127 dólares el barril antes de cerrar en 121,40 dólares y el West Texas Intermediate estadounidense alcanzando los 118,60 dólares.

Los picos de precios se han visto exacerbados por la desviación de las principales rutas de envío lejos del Golfo, con los buques contenedores añadiendo hasta 20 días a los viajes entre Asia y Europa.

Analistas energéticos de Goldman Sachs, JPMorgan y Morgan Stanley han advertivo que sin una resolución a la crisis de Ormuz, los precios podrían alcanzar los 150 dólares el barril en junio.

Fuentes de la OPEP+ dijeron al Iran Observator que el grupo rechazó una solicitud de Estados Unidos para un aumento de producción de emergencia, con Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos insistiendo en que no aumentarán la producción.

La Unión Europea está considerando financiamiento de emergencia para rutas energéticas alternativas, incluyendo el corredor del gasoducto transcaspio que bordearía el Golfo por completo.

En Irán, el racionamiento de combustible se ha reintroducido por primera vez desde 2019, con largas colas formándose en gasolineras en grandes ciudades.

Laóeconomía estadounidense también se está viendo afectada, con preocupaciones sobre la inflación aumentando. El índice de Precios al Consumidor subió un 0,4% mensual en precios energéticos en abril.

El FMI ha advertivo que el conflicto podría restar 0,8% al crecimiento del PIB global, con el impacto cayendo desproporcionadamente en economías en desarrollo.

India está utilizando su reserva estratégica de petróleo y trabajando con refinerías estatales para diversificar fuentes de suministro, incluyendo mayores compras a Rusia y Estados Unidos.

En Europa, los precios del diesel han superado las 1,80 libras por litro por primera vez en varios países, provocando llamadas de la oposición para un recorte de emergencia.